Anguiano

La Danza de Anguiano

Actuaciones

El Pasacalles

Es un reclamo que los danzadores hacen a los habitantes de Anguiano. Colocados en dos filas de a cuatro, delante de los músicos, recorren los tres barrios. Actualmente los danzadores van andando a la vez que hacen sonar sus castañuelas y se cruzan cuando la melodía lo requiere.
Los vecinos se asoman a las ventanas y los niños los acompañan alegremente. Actualmente se hace la víspera de la fiesta por la tarde, el día de la Magdalena por la mañana y el día 23 también por la mañana.
En la Fiesta de Gracias se repite el mismo proceso que en la Magdalena, según sea víspera, día grande o día “chiquito”.
Camisa, calzón, faja, medias, alpargatas, castañuelas y ligas componen su atuendo esencial, más un pañuelo anudado que cruza el pecho pasando sobre un hombro y bajo la axila del contrario. Sin embargo, hay una variación, el día 23 de julio y el domingo de Gracias, es decir los días siguientes a la fiesta mayor en cada caso, se cambia el pañuelo por el chaleco de cintas multicolor y se añade, además, el mantón a modo de delantal.

El Pasacalles. foto Fernando
El Pasacalles. foto Fernando

La Procesión

La Procesión del 22 de julio, día grande de la Patrona, se realiza con recorrido circular con salida y llegada a la Iglesia de San Andrés. Transcurre por: la calle Magdalena, Oriente, Real, Hnos. Sánchez Torres, los Casales, y Guardia Civil.

La Procesión de la Ermita. Antiguamente se hacía sin danzadores por lo que su incorporación es una costumbre relativamente reciente ya que data de  1979.
Se celebra el domingo siguiente al día de la Ascensión con una Romería cuyo fin es el de bajar a la Santa al pueblo. La Procesión recorre el camino que hay entre la Ermita y la Iglesia de San Andrés.

La Procesión a la Ermita, El último sábado de septiembre se celebra la Fiesta de Acción de Gracias devolviendo a la Santa a su Ermita.
La Procesión a la Ermita se desarrolla con los mismos actos que su equivalente en mayo, pero al revés; es decir recorriendo el camino a la inversa.

Durante las procesiones los músicos tocan y los danzadores interpretan el denominado “PASO DE LA SANTA”.  La principal curiosidad es que los danzadores van de espaldas y en fila, mirando siempre a la Santa, con un suave y rítmico bamboleo hacia uno y otro lado mientras chocan castañuelas.
Llegados a ciertos lugares, la Procesión se detiene. Los músicos cambian el sonsonete del Paso de la Santa por el de la “TOCATA”, y los danzadores, en dos filas de a cuatro enfrentadas, levantan sus zancos hacia atrás y dan oportunos giros cuando lo dictan las gaitas. Estas paradas se producen tradicionalmente en los mismos sitios, y se corresponden con lugares de ensanche, aunque curiosamente coinciden con las casas de familias pudientes. El primero de ellos es frente a la casa de “Los Baquero”, el segundo en la Plaza Mayor, el tercero frente a la casona con escudos de la Calle Hnos.Sánchez Torres, el siguiente en Los Casales, y el último cerca del Cuartel de la G. Civil, ubicado en un antiguo caserón.

Procesión. Bajada de la Ermita. Foto Chema

Procesión. Bajada de la Ermita. Foto Chema
Procesión. Bajada de la Ermita. Foto Chema

Danzas de “La Obra”

Se llama “Obra” a la plazoleta empedrada que hay delante de la iglesia. Su nombre viene de la cantidad de años que estuvo ocupada por los aparejos utilizados en la “obra” del templo de San Andrés.
Una vez que los danzadores tienen bien atados sus zancos se ponen en pie y se dirigen frente a la puerta de la iglesia, colocándose en dos filas de a cuatro. Buscando el equilibrio con suave bamboleo sobre uno y otro pie y con la mirada puesta en el pórtico de la iglesia, donde se encuentran las autoridades y en su caso la Santa, los danzadores esperan oír las notas del tamboril y las gaitas entonando primero la melodía del Saludo, al que le sigue la Entradilla y la Tocata.

Danzas Obra. Foto Chema

Danzas Obra. Foto Chema

Danzas Obra. Foto Chema
Danzas Obra. Foto Chema

Las Escaleras

Las escaleras por las que bajan girando los danzadores de Anguiano son siete. El danzador necesita mucho arrojo y sangre fría pues se trata de la situación más insegura de toda la Danza, con mínimo punto de apoyo, terreno más que inestable y ensayos inexistentes.
Puede acaso parecer un simple entrante para el plato fuerte de la Cuesta, pero bien analizado, podemos decir que aun siendo más breve en el espacio y el tiempo, el riesgo de caer es más grande por la propia esencia del obstáculo a salvar.

Cuando la tocata indica que su turno se aproxima, el danzador se coloca vista al frente hacia la iglesia, de espaldas al recorrido, levantando airoso sus zancos a ritmo de castañuelas. De pronto abandona el grupo y cual peonza humana que gira en el sentido contrario a las agujas del reloj, describiendo en ello una curva de noventa grados, va dirigiendo sus pasos a la escalinata que desafiante le espera. Y la encara decidido, sin más armas que su arrojo, como hicieron sus mayores, y… ¡que sea lo que Dios quiera!. Llámese fortuna, pericia o santa protección de la Magdalena, pero milagrosamente las caídas, escasas e inevitables, siempre han tenido por fin levísimas consecuencias. Esenciales son también unos brazos amistosos que reciban al valiente y hagan freno ante su inercia desbocada.

Desde 1985 los escalones tienen unos piques para evitar el deslizamiento del zanco por las desgastadas piedras de los peldaños.

Imágenes de las escalera de Anguiano

La Cuesta

Cuesta empedrada que tiene como elemento miles de cantos rodados. Son grijos del Najerilla que se incrustan en la tierra dejando entre sí los huecos suficientes para que se agarre el zanco.

La danza en la cuesta es, según atestiguan los visitantes;  impresionante, maravillosa, increíble, alucinante,...

Ante la mirada expectante de lugareños y visitantes, apilados a ambos lados de la Cuesta y al final de la misma, por la parte alta aparecen los danzadores en dos filas de a cuatro seguidos de las autoridades y los gaiteros, que entonan La Tocata.

Por turno se van al centro y con la vista puesta hacia los músicos levantan alternativamente hacia atrás sus zancos, hasta que las gaitas dictan que es momento de tirarse. Con un fuerte pisotón del pie derecho y brusco giro a la izquierda, comienzan el vertiginoso descenso cual peonza humana. Y al terminar, un “colchón humano” pone fin por un momento a este viaje con retorno. Pues, por el lado izquierdo y procurando no molestar a los compañeros que bajan danzando, suben la Cuesta hasta ocupar de nuevo su sitio en el grupo y esperar su segunda, tercera, y puede que hasta su sexta vez, porque los músicos y autoridades van bajando poco a poco haciendo que las tiradas sean cada vez más cortas.

Y así sucesivamente hasta llegar todos a la Plaza, donde se da fin a la ceremonia.

La forma de bajar la Cuesta depende en muchos casos de la experiencia, en otros de la aglomeración de gente que impide el desenvolvimiento, pero en general resulta que son estilos personales los de cada danzador. Y hay también quien baja como una flecha y el que desciende pausado; incluso el que a voluntad controla los dos estilos.
De cualquier manera y es opinión general, sobre todo en los mayores, lo tradicional es la bajada “a pulso” con los giros y castañuelas a ritmo de tamboril.

Cuesta de Anguiano. Foto Chema
Cuesta de Anguiano. Foto Chema
Cuesta de Anguiano. Foto Chema
Foto Chema
Cuesta de Anguiano. Foto Chema
Foto Chema
Cuesta de Anguiano. Foto Chema
Foto Chema
Cuesta de Anguiano. Foto Chema
Foto Chema
Cuesta de Anguiano. Foto Fernando
Foto Fernando

Los Troqueaos

Son danzas que se hacen sin zancos, su principal característica es que se ejecutan chocando unos palos y efectuando varios desplazamientos y cruces entre los danzadores.

Se hacen en fechas muy concretas variando la vestimenta según la ocasión. En las Fiestas de la Bajada de la Santa, en mayo, no hay troqueaos; en la Magdalena y Gracias sí. En las fiestas de la Patrona, el 22 de julio, después de que los danzadores se han tirado la Cuesta, sobre las dos y media, se ejecuta el primer baile de palos junto al Ayuntamiento. Los danzadores van sin zancos pero llevan sayas. El día siguiente, 23 de julio, a la misma hora, cambian las sayas por el mantón atado a la cintura. En las Fiestas de Gracias, último sábado y domingo de septiembre, ocurre lo mismo que en la Magdalena, según sea día principal o siguiente.

El primero de todos siempre ha sido tradición dedicarlo al Ayuntamiento, aunque estuviera presente el Gobernador, y por ello se ejecuta en la misma plaza del pueblo. Después la comitiva de danzadores, músicos y cachiberrio, además de algunas personas “de orden” hacen un recorrido “dando troqueaos” por el pueblo, deteniéndose frente a las casas de familias pudientes, en los bares o donde puedan sacar alguna propina.

Gracias al trabajo de recopilación de José Fernández Rojas de 1987 y al de José Antonio Quijera Pérez de 1992 podemos hacer una lista con once bailes:

José Fernández Rojas: 1987    

  • La Naranjuela
  • La Guardia
  • El Cuatro
  • El Redondo
  • El pica
  • Los Corzos
  • Los Almacenes de Haro

José Antonio Quijera Pérez: 1992

  • Mambrú
  • La media vuelta
  • El repetido
  • Las hijas del herrero
Troqueaos
Troqueaos
Troqueaos. Foto Chema
Foto Chema
Troqueaos
Troqueaos
Troqueaos. Foto Chema
Foto Chema