Anguiano

Restos del Batán construido en el Barrio de Cuevas
Restos del Batán construido en el Barrio de Cuevas
Restos de una Fábrica de Muebles en Anguiano
Restos de una Fábrica de Muebles en Anguiano

Leyendas y Crónicas

CRÓNICA: ANGUIANO AYER, PUEBLO INDUSTRIAL: (relato de 1965)

En el mismo programa de las fiestas en honor a Santa María Magdalena de 1965, se relata la floreciente industria del siglo XVIII.

Los pueblos tienden a desaparecer paulatinamente. Es un hecho innegable y actual. Riadas de gentes se desplazan a la capital en busca de trabajo… y con la ilusión de una vida más agradable y placentera. Todos ansían la suerte; por eso abandonan los pueblos. Pero… ¿todos la alcanzan?

Al ver el éxodo de nuestros vecinos y al contemplar casas cerradas y rincones solitarios, de todos los pechos brota la misma ilusión… ¡UNA INDUSTRIA! Es lo único que cortaría la “marcha” de la gente.

Pues bien, en Anguiano, en tiempos pasados ya hubo industrias prestigiosas y florecientes. Era por consiguiente un pueblo próspero y rico. Sin duda el pueblo más importante de la sierra y contornos.

Durante siglos funcionaron varias fábricas de paños. Casi todas ellas con un destino concreto: abastecer “los almacenes de la Corte”.

Estas fábricas trabajaban con un ritmo vertiginoso. Por ejemplo: el años 1744, día 4 de Diciembre, dos vecinos de Anguiano, Don Andrés de Villaverde Zaldívar y Don Bernardo Sáenz Delgado “capitulares del Ayuntamiento”, escriben desde Madrid diciendo: “hemos recibido de Don José de Soria la cantidad de 198.000 reales de vellón por las 12.000 varas de paño remitidas a su Almacén” 1.20 mts. de paño.

-Otro comerciante, Don Gabriel de Murga Alesón, paga a estos mismos señores, en la misma fecha, 48.661 reales de vellón por otra remesa.

Por consiguiente a Anguiano llegaba dinero y llegaba bienestar gracias a las industrias establecidas en su suelo.

Además de estas fábricas, se construyó un BATAN, (maquinas movidas por agua para enfurtir los paños). Sus dueños no eran de Anguiano. Eran vecinos de Santo Domingo. Los Hnos. Vicente y Francisco Garrido. Ellos declaran que se han visto precisados a construir BATAN en la Villa de Anguiano “debido a la escasez de aguas que hay en todo este país”. Escasez que no llega a Anguiano, pues en este término sobra el agua por todos los barrancos.

En los meses de sequía que son: Agosto, Septiembre, Octubre y Noviembre, fabricantes de Santo Domingo, Ezcaray, Torrecilla y “otros pueblos” se ven obligados a venir a Anguiano “trayendo sus jergas para evitar el tener que parar la fabricación y dejar sin trabajo en ellos a un gran número de operarios”. Y es tanto el trabajo de este Batán en los meses de sequía que el día 22 de Agosto de 1828 acuden al Sr. Obispo para pedir autorización para trabajar en el Batán los días festivos. Alegan que los paños superiores tardan dos y tres días en enfurtirse y si entran los paños en las pilas las vísperas y antevísperas de fiestas, quedan sin poderse concluir, con los consiguientes defectos y pérdidas.

La contestación no se hace esperar. El 25 de agosto se concede la ansiada licencia pero  pone algunas condiciones, por ejemplo: en los meses de sequía no solo pueden enfurtir los paños y jergas de su pertenencia, sino también los de los fabricantes comarcanos. En los restantes meses del año pueden trabajar solamente los paños de sus fábricas que estuviesen pendientes desde el día anterior.

Estas fábricas dieron a nuestro pueblo días de gloria y esplendor.

Al fallarle las industrias… comenzaron para nuestro pueblo los días de decadencia que aún nos apesadumbra.

Para su resurgimiento y nuevo empuje ¿no le será del todo indispensable que nuevamente alguna industria brote en su suelo?

Con la ilusión y colaboración de todos… esto es posible!