Anguiano

Leyendas y Crónicas

Portada del programa de fiestas de 1968
Portada del programa de fiestas de 1968

CRÓNICA: “ESCUELA DE CRISTO” DE ANGUIANO (relato de 1968)

Narración del programa de fiestas de 1968 sobre la desaparecida Escuela de Cristo de Anguiano.

No lejos de la Iglesia Parroquial de San Andrés Apóstol, existe un edificio que se conoce con el nombre de “Escuela de Cristo”. Hoy está convertido en un amplio salón, planta baja, apto para reuniones y para representación de obras teatrales.

¿Qué fue la Escuela de Cristo? Una asociación, una especie de Cofradía. Sus leyes, sus obligaciones estaban copiadas e imbuidas del espíritu que daba San Felipe Neri a sus oratorios”. A San Felipe Neri se tenía por Patrón y por fundador de las “Escuelas de Cristo”; a las escuelas de Cristo también se les llamaba oratorios. Lo que hoy llamamos “Escuela de Cristo”, no era sino un oratorio, un lugar de oración; lugar sagrado en el que se celebraba la Santa Misa, se escuchaba la Palabra de Dios, las instrucciones religiosas; todas las semanas tenían, llamemos, una lección de catecismo, de instrucción religiosa, La Patrona de la “Escuela de Cristo” de Anguiano era la Purísima Concepción.

La Escuela de Cristo de Anguiano, debió fundarse hacia 1731. Al parecer permaneció sin actividad durante algunos años; el año 1834 de nuevo fue instaurada. Fruto de este nuevo resurgimiento, del entusiasmo con que vivían los hermanos cofrades el espíritu de las “Escuelas de Cristo”, fue que el año de 1851 adaptaron los estatutos antiguos a los tiempos en que ellos vivían. Dice así el acuerdo de 30 de Agosto de 1851, “mas teniendo a la vista el escaso favor de los tiempos presentes, la inopia de sacerdotes y otra porción de circunstancias harto dolorosas, les mueve a redactar un articulado de observancias que sin faltar a la esencia de las Santas Constituciones, se atempere a lo presente”.

Esta Escuela de Cristo no podía contar con más de cincuenta hermanos profesos. El noviciado, el tiempo de prueba para quien deseaba pertenecer a esta hermandad, era de seis meses; durante ese tiempo debía dar garantías de que era capaz de cumplir las normas establecidas. Los hermanos que una vez admitidos a la profesión, no cumplían, eran expulsados.

Contaba la Escuela de Cristo, con una junta de Ancianos. La Junta estaba compuesta por los más antiguos, no en edad, sino teniendo en cuenta la fecha de profesión. Esta Junta decidía sobre admisiones, sobre expulsión de miembros, sobre asuntos internos, etc. No era excepcional que hubiera miembros que llevaban cincuenta años de profesos.

Las principales actividades eran: Dar culto a la Eucaristía, combatir la blasfemia, la borrachera y asistir a los enfermos. La regla diez dice: “La visita de enfermos se efectuará por los enfermeros de semana (Cada semana estaban encargados de la visita a los enfermos un grupo de hermanos), todos los días al postrado en cama y dos veces a la semana al de enfermedad crónica que no salga de casa”.

En España funcionaron bastantes Escuelas de Cristo. Entre sí estaban hermanadas las que tenían al mismo Patrón y se comunicaban. Por los años de 1930 había en España más de trescientas escuelas de Cristo. No se cuantas quedarán aún funcionando. La de Anguiano dejó de funcionar en el año 1942, ya desde unos años antes parecía vivir por inercia, no por vida propia.

Hoy al penetrar en su recinto, en lo que fue “Escuela de Cristo”, no se advierte otro signo religioso que un mural que representa a Cristo con sus apóstoles en la última Cena. Es un mural que cubre la pared orientada al este.