Anguiano

Portada del programa de fiestas de 1989
Portada del programa de fiestas de 1989

Leyendas y Crónicas

CRÓNICA: LOS BANDOS DE AVELINO

Entrevista a Avelino Fernández Ibáñez del programa de fiestas de 1989.

Son incontables las veces que ha recorrido el pueblo al son de la gaita o el tamboril, tantas como las que nos han dicho: “calla un poco, que están echando bando”. Suena la gaita: Acaba de llegar a la Puentecilla un comerciante «de fuera», mañana por la tarde habrá cine, se han perdido una botas,… Suena el tamboril: El alcalde presidente de la villa de Anguiano, hace saber…

Hace 50 años, cuando Avelino Fernández Ibáñez entró en el Ayuntamiento de Anguiano, corrían otros tiempos. Ahora es jubilado y tiene 74 años, de los cuales 46 los ha pasado al servicio del Ayuntamiento. No tuvo que superar ninguna oposición para ocupar su cargo, sino que accedió directamente como mutilado de guerra.

“Yo entré en 1939 como alguacil –nos cuenta Avelino- y al año siguiente me asignaron también la depositaría. Empecé cobrando 912 pesetas anuales, y me ocupaba de «echar» los bandos, entregar los avisos del Ayuntamiento, y también hacía un poco de ayudante del secretario”.

Avelino sustituyó a Constantino Sedano Ibáñez, y mantuvo los puestos de alguacil y depositario del Ayuntamiento hasta su jubilación en 1979, aunque después permaneció seis años más ayudando.

Desde 1939 hasta su jubilación pasaron por la Alcaldía diferentes corporaciones. “Cuando yo entré -recuerda Avelino-  estaba de alcalde Dionisio Lombillo, luego Gunmersindo Diego Murga, le siguió Bruno Rueda Soto, después estuvo Juan Díez Moreno, y entró de nuevo Gunmersindo Diego Murga para ser sustituido por Jesús Díez Alonso, que fue el que más años estuvo, no recuerdo muy bien si fueron 13 ó 14 años”. Llegaron otros tiempos y también otros alcaldes, como Ángel Hernández, Alejandro Sedano, Mariano Romero y Fernando Castro, con los cuales también trabajó Avelino.

Recuerda que estando como alguacil se comenzaron a construir los Colegios de Eras, se llevó el agua corriente a las casas, siendo alcalde Gunmersindo Diego; se canalizó el barranco que iba de la Fuentecilla al Puente Gonzalo, convirtiéndose así en una calle importante, se encementaron las calles durante la presidencia de Jesús Díez, y se realizaron otras muchas obras.

Los rígidos años de postguerra imponían el uniforme: para el alguacil, todos los días, laborables y festivos, pero para los otros dos empleados del Ayuntamiento, Juan Iñiguez Rueda y Gabriel Moreno Muñoz, únicamente los domingos y festivos, días que trabajaban más por la noche que por el día, como algo similar a guardas municipales.

También recuerda las fiestas. “Antes -nos comenta- venían los gaiteros de Nájera para acompañar a los danzadores y amenizar el baile, esto estuvo así varios años. Luego vinieron algún tiempo los músicos de Hormilla para la verbena, y más tarde comenzaron a venir distintos grupos. Yo recuerdo Nueva Etapa, con Adelaida, que luego cogieron mucha fama. Lo único diferente –añade- es que viene más gente y la animación es mayor, pero en el fondo sigue siendo lo mismo”. La fiesta de mayo se ha modificado un poco. “Antes -nos explica- la gente no se quedaba a comer en la Ermita, en la fiesta de mayo, sino que después de la misa se bajaba a la Santa al pueblo y cada uno comía en su casa. Los únicos que almorzaban allí eran el alcalde y los concejales para los que tenía que preparar un guiso. Como yo no sabía -continúa diciendo- me enseñó León Llaria García, y luego me ayudaba Esteban Ibáñez, antiguo guarda”.

Podríamos haber seguido hablando con Avelino mucho más tiempo, porque los años que ha pasado en el Ayuntamiento no se pueden resumir en estas páginas. Esto sólo pretende ser un pequeño recuerdo, a modo de homenaje, para alguien que supo, durante largo tiempo, llamar nuestra atención y ganar nuestro cariño.