Anguiano

Plano del barrio de Cuevas. (Haz clic para agrandar)

Historia

Las Cuevas. Situadas a la entrada del Barrio de Cuevas.

Historia de sus tres barrios -  Cuevas

Orígenes

Surgió junto a su iglesia en la parte conocida como “Barriuso” (barrio de suso o de arriba), complementada con las cuevas de la entrada, que tal vez ya habían tenido ocupación anterior. Desde esa zona fue bajando en paralelo y a contracorriente del Najerilla hasta Campo, palabra que en general designaba una parte llana fuera de la zona habitada y que, en cuanto terreno vecinal, se utilizaba como plaza, aquí conocida también por Sol.

La primera mención de Cuevas se encuentra en un documento de Valvanera de 1082, versión Javier García Turza, en el que aparece como testigo de una escritura de venta una persona “de barrio de Covas”. La cita, aunque breve, es valiosa porque resalta dos aspectos relevantes: su antigüedad, al surgir el nombre entre las primeras noticias escritas de la zona, y su tipo de poblamiento. Ninguna otra parte de Anguiano es calificada de barrio tan prematura y explícitamente, por lo que hacerlo con Cuevas es un modo de resaltar su singularidad. Y aunque en el pasado Cuevas no formó un poblado independiente, a pesar de su predisposición natural por la barrera del Najerilla, fue parte del mismo Anguiano pero con un funcionamiento autónomo en la administración común.

Panorámica Barrio de Cuevas.

Autonomía y organización

Iglesia de San Pedro de Cuevas.

Esta autonomía de gobierno dio lugar posteriormente a la costumbre no escrita de reservar el segundo cargo municipal a un concejal del barrio y en actuar como una especie de ayuntamiento pedáneo con sede en un edificio, más tarde barbería y hoy en ruinas.

Por otro lado, la autonomía religiosa se materializó en la espléndida iglesia de San Pedro, dedicada al apóstol acorde con gentes que dependían de la pesca del Najerilla, se trata de una construcción a caballo entre los siglos XV y XVI, que debe ocultar entre sus paredes otra más antigua. Pero, la religiosa, sólo fue una autonomía de culto, no de organización eclesiástica, que compartió con la de San Andrés y que la documentación antigua recuerda reiteradamente con la expresión “parroquias unidas”. Con sacristán propio, de San Pedro se encargaba el sacerdote más joven de los seis que componían el cabildo de ambas iglesias, recibiendo la mitad de ingresos que los cinco de San Andrés.

Escuela, sin embargo, no tuvo hasta bastante tarde, pudiendo acudir los niños a la otra orilla.

Respecto a festividades, junto a las comunes del Corpus y la patrona Magdalena, las suyas particulares han sido las dos de San Juan (Bautista y Evangelista), de verano y de invierno, que se celebraban por todo lo alto. Esta devoción a San Juan puede provenir del culto pagano a los solsticios, posible herencia de unos hipotéticos antecesores que el cristianismo reconvirtió en celebraciones propias.

Fachada del edificio en ruinas del antiguo Batán del Barrio de Cuevas.

Económicamente, además de ganadería, pesca, viñas en San Pedro y cultivo de su pequeño pago, cabe destacar su aportación molinera para la obtención de harina y, sobre todo, de acondicionamiento de la lana para la notable artesanía textil que tuvo el pueblo. En su orilla del Najerilla, debajo del puente, estuvieron las principales instalaciones, propiedad de particulares y equipadas con dos ruedas harineras y otras tres de batán más dos casas de tinte con sendas calderas, mientras que enfrente, pero fuera de su demarcación, se hallaba el molino del pueblo con dos ruedas harineras y una de batán, completando la relación molinar del pueblo los cuatro harineros de otros tantos particulares en Riocubo o Recubo. En el S. XIX, y ya inactivos los del puente, se construyó otro batán en el extremo opuesto, cerca de la Central Eléctrica, cuya existencia ha dado nombre al término donde funcionó y cuyo cauce captaba el agua de un pozo, hoy presa.

Sociológicamente, el relativo aislamiento ocasionado por la barrera del Najerilla impregnó en el pasado su carácter colectivo de una cultura defensiva, manifestada hacia afuera en cierta suspicacia de lo ajeno y, hacia adentro, en una solidaridad y unión comunitarias sin comparación con las de los demás barrios.

Palacio

Al estar situado en plena ruta al monasterio, Cuevas fue elegido por Valvanera para servir de alojamiento a la administración de su señorío de Anguiano. Con los de San Cristóbal de Tobía y la Granja de Villanueva, el complejo económico-residencial levantado aquí, que los monjes llamaban “casa”, completaba el entramado organizativo del dominio de Valvanera en la comarca.

Las instalaciones, denominadas Palacio por su condición señorial, constaban de iglesia, viviendas para monjes y criados, almacenes, cuadras y una huerta en las traseras. En la actualidad sólo se conserva el topónimo dando nombre a una zona limítrofe de Campo, formada por la vieja manzana del monasterio, reutilizada para viviendas y escuela, y una explanada trasera con otra manzana lateral de nuevo diseño. Cuando en 1660 Valvanera se deshizo del señorío, el Ayuntamiento transformó la huerta en eras públicas y un edificio del ala oeste se habilitó para la vieja escuela. En cuanto al recinto sagrado, de iglesia pasó a ermita ya en tiempos de los monjes y como tal fue acogida después por los vecinos. Fue la única ermita de Cuevas, estuvo dedicada a Nuestra Señora de las Nieves, la Blanca, y popularmente era conocida como la ermita del Campo por confinar con él. No parece, sin embargo, que tuviera mucho arraigo pues ya en el siglo XVIII apenas tenía importancia y en la actualidad no se conserva memoria alguna de su existencia.