Anguiano

Historia

Imágen del Monasterio de Villanueva
Imágen del Monasterio de Villanueva

A partir del Siglo XI

La primera cita documental de la localidad de ANGUIANO la hallamos en el Fuero de Nájera, otorgado por Sancho III el Mayor hacia el año 1020, donde aparece con la denominación de “Anguidano”

Esta aparición escrita se produce en el marco de la repoblación de la zona por los reyes pamploneses, asentándose los nuevos pobladores, por concesión real y con el cristianismo de aglutinante, en una ladera sobre el Najerilla cuyo territorio podía ser virgen o poseer un poblado anterior. En esta ladera levantarán una iglesia, que perdura en otra posterior, cuyos muros es probable que escondan la originaria, más pequeña, ya mencionada en el S. XI con la advocación de Santa Mª y desde mediados del S. XIV con el nombre actual de San Andrés. En torno a esta Iglesia se afincará la población agrupándose en los tres barrios o cuadrillas (en los que antes estaba dividido el barrio de Mediavilla), hasta que a mediados del S. XIX se potencien las calles.

En 1092 aparece ya con su nombre actual en una escritura por la que Alfonso VI concedía comunidad de pastos al Monasterio de Valvanera. Dicha comunidad comprendía las villas de Tobía, Matute y Villanueva. Esta última, hoy desaparecida, perteneció al monasterio de Valvanera y luego pasó a ser una granja de Anguiano.
Anguiano ocupaba una posición estratégica en la defensa de los accesos al reino de Nájera/Pamplona durante los siglos X y XI. El estrangulamiento tan espectacular del valle, que facilitaba la custodia del reino, se convirtió en el cerrojo del Najerilla para los reyes de Nájera.

Monasterio de Valvanera
Monasterio de Valvanera

El Señorío de Anguiano pasó por varias manos en sus casi trescientos años de vigencia. Se estrenó en mayo de 1366 como un dominio más de la casa Manrique de Lara, la que años después ostentará también el título de Duque de Nájera, por concesión de Enrique II al tercero de los de nombre Pedro por haberle ayudado en la 1ª guerra civil castellana, cuya victoria le permitió usurpar el trono a su hermanastro, el rey Pedro I, y entronizar la nueva dinastía Trastámara.
A los dos meses este primer dueño regaló el señorío al hijo de su mayordomo, Juan Sánchez de Bruceña, que lo mantuvo hasta 1383, cuando con permiso del rey Juan I, que se reservó algunos derechos e impuestos, se lo vendió al monasterio de Valvanera en tiempos del abad matutino Rodrigo por 40.000 maravedís.

En 1451, ante los alborotos y desórdenes que sufría, Valvanera lo cedió nuevamente por 8.000 maravedís a los Manrique de Lara en la persona del cuarto de los de nombre Pedro, abuelo del futuro Duque Forte de Nájera. Se generó un largo conflicto entre ambas partes porque; para el monasterio se había hecho en custodia temporal hasta restaurarse el orden perdido; mientras que los Manrique de Lara lo consideraron una compra en toda regla y se negaron a devolverlo en medio de graves atropellos a los monjes. En medio de este “conflicto” los Manrique de Lara lo intercambiaron por Ezcaray con Juan de Leiva, quien sería el siguiente señor, hasta que en 1507 la justicia obligó a su entrega definitiva a Valvanera.
En poder del monasterio se mantuvo ya sin cambios hasta la liberación de Anguiano en 1662 por compra de los propios vecinos en pugna con su paisano Juan de Soto, lo que a Valvanera le supuso ingresar 3.440.800 maravedís.
Los anguianeses nunca aceptaron de buen grado este sometimiento, tanto por vía jurídica como de fuerza y desobediencia civil lo rechazaron permanentemente, sirviendo de ejemplo; las muchas y agrias disputas mantenidas con el monasterio de Valvenera por el aprovechamiento de pastos, aguas y pesca y por la propiedad de fincas del entorno de la Granja de Villanueva en 1359 y 1379; y la rebelión que llevaron a cabo en 1502, en colaboración con Matute y Tobía, estimulados por la guerra de los Comuneros contra Carlos I de Habsburgo.
     
 Hasta la creación de la provincia de Logroño, por Real Decreto de 30 de noviembre de 1833, y su posterior división en nueve partidos judiciales (1834), Anguiano fue villa realenga del partido de Santo Domingo de la Calzada en la provincia de Burgos.
La población, dedicada tradicionalmente a las actividades agrícolas y, sobre todo, ganaderas por la abundancia de pastos, trabajó también, llegando a ser referente para toda la comarca durante los siglos XVII y XVIII, en las industrias de paños y bayetas cuya existencia refiere Govantes para mediados del siglo XIX.
Los censos demográficos, desde el siglo XVI hasta la actualidad, demuestran un descenso progresivo de la población. En las adiciones al censo de la población de Castilla del siglo XVI, Anguiano está empadronada en la tierra de Briones con 385 vecinos, y 1925 almas (que actualmente es a lo que llamamos habitantes) y en el censo para la formación de la provincia de Logroño, Anguiano está constituido por 314 vecinos y 1386 almas.