Anguiano

Barrio de Eras nevado
Panorámica Barrio de Eras y Mediavilla
Plano del Barrio de Eras. (haz clic para ampliar)

Historia

Historia de sus tres barrios -  Eras

Orígenes

Situado al norte de lo que hoy es Mediavilla, Eras aparecerá como prolongación natural del núcleo originario de Anguiano cuando la presión demográfica se haga insostenible y la capacidad técnica permita salvar fluidamente el barranco que lo encerraba. Su superficie se convertirá entonces en el ensanche urbano más propicio, dada su extensión, planitud y situación. En sentido estricto no puede decirse que sea barrio porque los datos del pasado y la memoria reciente lo presentan siempre formando con el de Mediavilla una sola entidad jurídica: mismo concejo-ayuntamiento, idéntica iglesia y escuela compartida, por señalar los elementos administrativos más relevantes. Sí lo es, en cambio, desde la perspectiva residencial porque su condición de periferia y relativo alejamiento del núcleo central del pueblo han generado vivencias de comunidad particulares que han terminado por moldearlo con una personalidad específica.

En cuanto al topónimo, como es evidente, procede de las favorables condiciones que ofrecía este terreno para la trilla y otras faenas de recolección agrícola al tratarse de una zona bastante llana, extensa y bien aireada. Desde luego, éstas no serán las únicas eras del pueblo, pero sí las mayoritarias y de uso más intenso. Y por eso terminaron cediéndole el nombre al barrio y convirtiendo su vía de acceso en el camino más frecuentado, denominado Carrera de Eras o de la Villa, hoy del Carmen, por los numerosos carros que lo transitaban, especialmente con la paja de la trilla hacia los pajares que lo flanqueaban, sin duda la mayor concentración de los del pueblo con más de cien edificios.

Las primeras citas documentales de Eras datan de 1359 y 1379 como locativo de unas personas de este barrio que, junto a representantes de los otros que conforman Anguiano (Puerta, Pontecilla y Ombría), participaron en las disputas mantenidas con el monasterio de Valvanera por el aprovechamiento de pastos, aguas y pesca y por la propiedad de fincas del entorno de la Granja de Villanueva.

Su aparición en esos años no significa que no existiera con anterioridad, sino que fue entonces cuando se hizo visible a la historia, siendo probable que se hubiera consolidado como asentamiento unos cien años atrás cuando La Rioja, tras el final de las guerras castellano-navarras por su control y la mejora económica general, vivía una época de bonanza con aumento de la población y ampliación de los viejos límites de sus villas, lo que en Anguiano animaría a dar el salto definitivo al barranco de la Umbría.

El Rollo

La ubicación de Eras en el extrarradio del pueblo determinará la instalación a sus afueras de un “rollo jurisdiccional”, símbolo de servidumbre y sometimiento en su fase de señorío feudal.

Los rollos eran construcciones fijas con forma de monolito, muy comunes en la Corona de Castilla, que servían para avisar al forastero y recordar al vecino que de allí adentro la autoridad y la justicia no las impartía el rey, sino por delegación suya sus habitantes, si eran libres, o, en caso contrario, el señor que los dominaba.

De ser muy apreciados al principio por el autogobierno que comportaban, se hicieron después tremendamente impopulares pues, al caer el poder en manos de los señores, en vez de la libertad originaria simbolizaron la opresión de los poderosos.

Esta evolución debió darse también en Anguiano. Aunque no haya pruebas, por aplicación de casos parecidos parece probable que en Mediavilla, barrio compuesto del núcleo originario, hubiera un primer rollo y que tuviera la buena acogida de sabérselo representativo de su condición libre e independiente, como villa realenga que fue Anguiano en sus inicios.

Será a partir del S. XIV, ya sometida a fuero de señorío, cuando del aprecio se pase al rechazo contra el que sería una segunda versión, el rollo de Eras. De éste, evocador de la servidumbre de Anguiano, no quedan restos materiales, ya en el Catastro de Ensenada (1752) no se lo menciona como construcción, sino como topónimo, el mismo que ha llegado hasta la actualidad dando nombre a una pequeña calle de Eras y por el que afortunadamente sabemos de su existencia.

Advocación a Santo Tomás

Eras compartió desde el principio con los del otro lado del barranco la organización vecinal, formando parte en la faceta religiosa de la parroquia de San Andrés, única y común para todos ellos. Sin embargo, y como también ocurrió en los otros barrios, mantuvo algún culto particular, teniendo conocimiento del dedicado a Santo Tomás. La primera noticia de su ermita es de 1551, extraída de un informe de inspección del obispado de Calahorra a sus parroquias, conocido como “Libro de Visita del licenciado Martín Gil”. También en el Catastro de Ensenada de 1752 aparece una referencia, aunque indirecta. Actualmente, testimonian su existencia un par de calles que llevan su nombre y el recuerdo de su desaparecida imagen.

La ubicación de la ermita es un asunto controvertido pues son varias las hipótesis que se barajan.

Sobre la advocación de Santo Tomás, sin disponer de datos precisos para una respuesta concluyente, hay, sin embargo, rasgos de este santo que sugieren una explicación.

Santo Tomás, como se sabe, fue uno de los doce apóstoles, condición que comparte con las advocaciones de los otros dos barrios, San Pedro en el de Cuevas y San Andrés en el compuesto de Mediavilla. Además, Pedro y Andrés fueron hermanos, reuniendo Tomás esta característica al conocido en griego por Dídimo, el hermano mellizo, no sabiendo con certeza de quién lo era, aunque una versión lo hace del propio Jesús.

Estas semejanzas bibliográficas pueden contener la clave de la advocación, ya que estarían expresando subliminalmente el deseo espiritual de hermanar unos barrios proclives al distanciamiento por geografía, haciéndolos sentir con ese parentesco religioso de santos hermanos y de igual categoría miembros de un mismo pueblo en su diversidad.

Cronológicamente, primero fue el culto a San Pedro, apóstol pescador tan apropiado para gente de río de pesca como el Najerilla, que ya se registra documentalmente desde el S. XI en un pequeño monasterio de la zona de la Granja de Villanueva y cuyo culto se trasladó posteriormente a Cuevas. Después, los primitivos barrios de Mediavilla, para resaltar la vinculación con aquél, incorporarían el del apóstol más afín al suyo, San Andrés. Y, finalmente, Eras, deseoso de subrayar también los lazos de unión con los demás, elegiría a un Santo Tomás homologable en calidad y filiación a los otros.