Anguiano

La Danza de Anguiano

Procesión desde la Ermita de Santa María Magadalena en Mayo de 1965.
Procesión desde la Ermita de Santa María Magadalena en Mayo de 1965

HISTORIA

El primer documento escrito en el que aparece mencionada la Danza de Anguiano es un Libro de acuerdos y decretos del  30 de mayo de 1603 en el que, haciendo especial hincapié en que no se pierda esta tradición, se deciden organizar danzas, comedias y lo demás que sea necesario para la celebración de las Fiestas de La Magdalena.

Las referencias encontradas en este manuscrito demuestran que este curioso rito tiene más de cuatrocientos años de historia.

Debido a la desaparición de doscientos años de documentos del archivo municipal, no es hasta 1888 cuando, de nuevo, aparecen referencias escritas y ya de manera ininterrumpida hasta nuestros días.

Hipótesis sobre su origen:

Existen varias teorías e hipótesis que pretenden explicar el origen de esta danza tan especial pero, hasta el momento, ninguna de ellas ha conseguido expresar con pruebas irrefutables dicho origen.

Caro Baroja denomina la danza de Anguiano como . De sus orígenes dice que son ritos paganos a la vez que religiosos, y los relaciona con ceremonias propiciatorias de buenas cosechas y fecundidad de los campos.

 

Alfredo Feliú Corcuera, en “Gure Herria, Tradiciones y Costumbres del País Vasco”, escribe en 1987: “La conclusión, tras estos antecedentes, nos lleva a afirmar como hipótesis muy probable, que lo que tenemos todavía la fortuna de poder contemplar en Anguiano, no es solamente una expresión singularísima del viejo folklore nordpeninsular, sino… de los más primitivos y ancestrales rituales vascos. … Y si esto es así, estamos ante el más extraordinario y directo de los mensajes que nos llegan de un pueblo que se sabe multimilenario.”

 

La folklorista americana Lucile Armstrong presenta la más curiosa de las hipótesis. Estuvo en Anguiano en 1968. De su artículo, publicado en Oporto en 1970, originalmente en inglés, Jesús María Martínez Alesanco separa y expone lo que sigue:

  • “La Danza de los Zancos tal y como se llama, es un ritual de baile del hombre, que originalmente se inventó para fortalecer al sol en su curso hacia el cielo en el solsticio de verano”.
  • ¿Cuál es el origen de esta ejecución sumamente difícil? La respuesta es la fe en el poder para controlar el movimiento del sol, y como consecuencia de esto, asegurar comida para la comunidad. Se busca la magia del verano, los bailarines muestran al sol qué es lo que requieren de él: que tenga fuerzas para madurar las cosechas y traiga adelante hierba y fruta el año que viene
  • “Si un bailarín se cae mientras danza, éste trae suerte mala, porque se interrumpe el giro y el sol puede perder fuerza. […]Naturalmente, hoy día se recuerda sólo el rito, no el origen o la razón del baile”.

Particularmente curiosas son las referencias al colorido del vestuario:

El colorido representa muchas facetas de primavera: todas las partes del cosmos con sus tres Reinos: Tierra, el mundo del Espíritu abajo, y los Cielos”.

La bravura del acto y el arrojo necesario para danzar han dado pie incluso a pensar, ¿por qué no?, que acaso fuera en sus tiempos alguna suerte de ceremonia propia del paso a la madurez.

Se han apuntado también como hipótesis las utilidades que pudieran darse antaño a los zancos para vadear ríos o vigilancia del ganado. Quienes hayan enunciado tales suposiciones desconocen por completo la orografía de Anguiano, sus laderas y pendientes. Y si la vigilancia del ganado tuviera que hacerse sobre los zancos de ahora, pudiera ser, porque tienen 50 centímetros de altura, pero antiguamente resultaría del todo absurdo porque medían 30 centímetros.

El secreto de su conservación:

Según Jesús María Martínez Alesanco, el mérito de su conservación es de todos, del pueblo entero de Anguiano que, con la devoción y tradición; el dinero del ayuntamiento cada año para gaiteros, zancos y alpargatas; la entrega de las madres dispuestas a tener siempre a punto las ropas para danzar; los padres orgullosos de su pueblo, de su Danza y de que sus hijos dancen, ha conseguido mantener una tradición de cuyo origen no se sabe nada pero se intuye una gran antigüedad.

Reconocimientos a la Danza de Anguiano:

No cuenta con demasiados reconocimientos. Del primero que se tiene constancia es del concedido por asistir en Burgos al Concurso de Danzas Típicas, con motivo del Milenario de Castilla, en 1943.

El más interesante, es el del Reconocimiento como Fiesta de Interés Turístico, el año 1970. B.O.E. (hacer enlace, o incluir el documento de carpeta Danza, BOE, Nº 32 6-2-1970. “Resolución de la Dirección General de Promoción del Turismo, por la que se concede la denominación de “Fiesta de Interés Turístico” a la Danza de los zancos, de Anguiano (Logroño)”. Según consta en la documentación del archivo municipal de la localidad, al parecer fue un proceso laborioso.

En esta misma documentación, dos años más tarde, en el acta de sesión del 31 de julio de 1972, puede leerse también:

"[...] RACIMO DE ORO: Habiendo sido concedido por la CITE el RACIMO DE ORO a las danzas de esta villa, se acuerda manifestar al Excelentísimo Sr. Gobernador Civil, Presidente de la CITE, el agradecimiento de la Corporación por la concesión del mencionado trofeo [...]"3.

Danzadores de Anguiano en la Boda de los padres de Jaime de Marichalar. Fuente Toño
Danzadores de Anguiano en la Boda de los padres de Jaime de Marichalar. Fuente Toño

Curiosidades sobre la Danza de los Zancos:

En la actualidad son bastante restringidas las actuaciones de los danzadores fuera de la localidad y de las fechas tradicionalmente señaladas. Sin embargo, a lo largo de los años, y siempre por circunstancias especiales, la danza de Anguiano ha sobrepasado las fronteras de su término municipal llegando, por ejemplo, a Burgos en 1943, a Sicilia en 1987, a Haro en 1988, a la Expo de Sevilla en 1992, a Villoslada de Cameros en 1984, para danzar ante S.M. el Rey D. Juan Carlos, o a Torrecilla en Cameros en 1957 con motivo de la celebración de la Boda de los Padres de Jaime de Marichalar,  Amalio de Marichalar y Bruguera, el VIII conde de Ripalda, y María de la Concepción Sáenz de Tejada y Fernández de Bobadilla. De esta boda acompañamos una fotografía inédita hasta ahora.