Anguiano

Bajada de la Patrona de Anguiano, Santa María Magdalena, de la Ermita.

Fiestas y Costumbres

Las fiestas de mayo

Entre la Ermita y el pueblo, entre Anguiano y su Magdalena, se establece una relación circular que tiene como pretexto el traslado de la Santa, en mayo hasta la Parroquia y en septiembre a su Santuario. Es costumbre común en muchos pueblos de España ese viaje de ida y vuelta que se le ofrece al patrón, sirviendo así la ocasión para rogar que interceda por el bien de las cosechas. Llegado el fin del verano, con los frutos recogidos, se le hacen fiestas de Gracias y de nuevo vuelta a casa.

La víspera de la Ascensión, tradicionalmente se celebraba en Anguiano una Romería para bajar a la Santa al pueblo; la fiesta de la Bajada de la Santa. Pero los tiempos cambiaron y pareció mejor que hubiera más gente, y se pasó al domingo anterior. Es por tanto una fiesta sin fecha fija, como lo es la Ascensión. Tres jueves hay en el año, que relumbran más que el Sol: Jueves Santo, Corpus Christi, y el día de la Ascensión.

El pueblo en masa se congrega en la Ermita a la hora de comer. Por amistad o parentela se van agrupando en los prados y rellanos de los aledaños del Santuario. Se comparten tortillas y viandas propias del almuerzo campestre, y a media tarde, sobre las cinco y media, se empiezan a oír los espléndidos sonidos de las castañuelas de los danzadores preparados para recibir a la Santa que sale en andas de su capilla para escuchar, en primer lugar, los versos del Cachiberrio. Suenan luego las gaitas con la vieja y entrañable tocata, se elevan zancos al aire y se baten castañuelas; algunos giros precisos y en marcha la comitiva. Ocho danzadores de espaldas al camino, y con la mirada fija en su Santa recorrerán de esta guisa el trayecto sin dejar de tocar sus castañuelas y dando un giro sobre sí mismos cuando la tocata lo indique. Y ahora siempre van los ocho, aunque antes no era así ya que se turnaban en el descanso habiendo siempre por lo menos cuatro danzando.

Se acaba el camino de tierra y se llega ahora al asfalto, y allí mismo, sobre los últimos metros sin brea, se encuentra buen momento para bailar la tocata; de nuevo zancos arriba, castañuelas y giros. Y en los Riscos, ya en el pueblo, portan la Santa los danzadores en breve trecho y se paran y le danzan la tocata en los sitios de costumbre y así van hasta la iglesia de San Andrés. En la Obra, nuevos versos del cachiberrio, otra vez la tocata y la Santa que ya ha llegado a su “residencia de verano”.

Antiguamente la Bajada de la Santa en la Romería de Mayo se hacía sin danzadores. Es una costumbre relativamente reciente, data de  1979.

Redacción basada en el libro de Jesús María Martínez Alesanco “La Danza de los Zancos de 1603 a 2003”