Anguiano

La Danza de Anguiano

Vestimenta

Clasificación de la vestimenta

Fotografías cedidas por Jesús María Martínez Alesanco:

Nº 1: Tradicional completo. Mantón y Chaleco
Nº 1: Tradicional completo. Mantón y Chaleco
Nº 2: Sin zancos con pañuelo cruzado al pecho.
Nº 2: Sin zancos con pañuelo cruzado al pecho.
Nº 3: Con chaleco, saya y enagua
Nº 3: Con chaleco, saya y enagua
Nº 4: Con mantón y chaleco.
Nº 4: Con mantón y chaleco.

Elementos que la componen

Camisa: Blanca, abotonada, con cuellos y puños. Tiene un bolsillo a la altura del pecho, en el lado izquierdo, y en él, grabado el anagrama de la Asociación “Danza de Anguiano”. Se danza con la manga larga aunque hay fotos antiguas en las que el danzador aparece remangado.

Chaleco:

Se caracteriza, sobre todo, por las cintas que tiene prendidas en disposición horizontal, con siete tonalidades distintas, de colores chillones. Las cintas son de “raso” y cada una, con anchura de 7 centímetros, está doblada y planchada mediante pliegues oblicuos cada 11 centímetros, y cosida al chaleco por la parte superior. La parte inferior queda a merced de la inercia propia de la danza, por lo que se abren y elevan dichas cintas consiguiendo un efecto dinámico que conjunta con el vuelo de las sayas. Cada cinta solapa a la inferior.

En la actualidad la distribución de las cintas, así como el número de colores de las mismas y las tirillas de los ribetes, son iguales en todos los danzadores, pero esto no ha sido siempre así.

Ligas:

Las hay de dos tipos: Las que se colocan en los brazos, sobre la camisa y están formadas por una goma elástica blanca y un lacito con cintas de raso más estrechas que las de los chalecos.

Las que sirven como remate de las medias y se colocan en las piernas, casi a la altura de la rodilla. Éstas terminan en unas borlitas.

Medias:

Blancas y lisas, cubren el extremo inferior del calzón y están rematadas por una liga con borlas de colores.

Calzón:

Es en realidad un pantalón estrecho, cortado debajo de la rodilla y solapado por medias y ligas. Su color es negro.

Faja:

Es de color azul, con largura de dos metros y anchura de veintidós centímetros. Tiene flecos a ambos extremos. Se coloca en la cintura, apretando fuerte al enrollarla. Tiene la misión de sujetar el calzón, a la vez que servir de base para atar sobre ella primero las cuerdas de la enagua y sobre ésta la saya. Si no fuera por la faja, el danzador sentiría gran incomodidad en su cintura.

Mantón:

De colores variados y con flecos. Se atan a la cintura mediante un nudo a la espalda. Cada uno es diferente a los demás. Siempre han sido particulares de cada danzador. Los “auténticos”, los de lejanas tierras, son a veces “reliquias familiares” que pasan de padres a hijos. Otros son más recientes.

Enagua:

Es una prenda de percal, blanca y con puntillas. Con ayuda de unas cintas se ata a la cintura sobre la faja, que queda oculta.

Saya:

Es de un color amarillo-naranja, con dibujos ribeteados en hilo blanco. Debe ser pesada para que tenga caída y favorezca el vuelo, con lo que se consigue un efecto campana muy vistoso.

Todos los danzadores coinciden en que gracias a estas dos prendas, enagua y saya, se mantiene mucho mejor el equilibrio porque, según dicen, se llena de aire la campana que se hace con la fuerza centrífuga y se facilita el giro incesante de la peonza humana sobre su eje longitudinal.

Alpargatas:

Blancas y con lazo negro, deben tener forzosamente abierto el talón para meter en la hendidura la cuerda necesaria para atar los zancos.

Almohadillas:

Son de tela blanca, rellenas de lana merina. En posición aplastada miden unos 50 cms por 20 cms. Se utilizan para amortiguar la presión de los zancos y cuerdas sobre las rodillas. Con el mismo propósito, pero en el empeine, suelen colocarse vendas, algodones o pequeñas almohadillas.

Zancos:

Proceden de una pieza seleccionada de madera de haya. Se labran por cuatro lados quedando como una pirámide invertida de sección oblonga. Tienen una altura de cincuenta centímetros desde la punta hasta el apoyo del pie. La horquilla, que arranca donde acaba la altura del zanco, está formada por dos espigas donde, gracias a las almohadillas y las fuertes ataduras, se encajan y aseguran el pie y la pantorrilla.

Castañuelas:

De madera de bujo (boj) o berozo, su fabricación es artesanal. Son de enorme tamaño, se tocan cerrando los brazos sobre el pecho y sonando al abrirlos. Por su tamaño y por las características de la madera con las que están hechas, tocándolas con la energía necesaria, emiten siempre un sonido espléndido.
De los útiles que se emplean en la Danza, las castañuelas son el complemento más personal y apreciado por el danzador. A menudo tienen grabadas las iniciales, algún garabato especial, o motivos florales.
A la mano se sujetan con cintas rojas, habitualmente poniendo tres dedos en la primera lazada, y dos en la segunda. Algunos danzadores se colocan esparadrapos en las falanges para evitar presión y deslizamiento de las cintas por el sudor. En otros tiempos las cintas fueron también verdes o azules.

Palos de los troqueaos:

Son palos que se utilizan para chocarlos en los troqueaos, hechos con varas de avellano que habitualmente se cortan, pelan y preparan en el mismo pueblo.